Introducción

Tres minipiezas sobre el poder

Piezas breves

Entredientes.
I monólogo para artistas circenses:
el acróbata aéreo
Escena de Carlos Be

Habitación en medio de ciudad en oscuro completo
Escena de Juan Claudio Burgos

«Animala» o «Nada más que una mujer que espera»
Escena de Lucía
de la Maza


Entrevista

Marco Antonio de la Parra: «El teatro tiene un nivel de riesgo y de vida que no tienen las otras artes de la repetición»




Lucía de la
Maza exprés

Chile, 1974. Actriz y dramaturga. Ha sido antologada en México, España y la Argentina. Actualmente realiza el Doctorado en Artes Escénicas en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Algunos textos suyos

—La otredad
—Asesinato en la calle Illionis
—El canciller
—Ismene
—Color de hormiga

Premios

Premio Consejo Nacional del Libro 2003, por Color de hormiga
Premio Mejor puesta en escena y Mejor dramaturgia en el Primer Festival de Pequeño  Formato en Santiago de Chile, por Animala.
Fondo IBERESCENA para su proyecto de escritura Retratos, a estrenarse en 2009.
 

 

ESCENA DE LUCÍA DE LA MAZA, DRAMATURGA CHILENA

«Animala» o «Nada más que una mujer que espera»

 

Lucía de La Maza
luciadelamaza[arroba]gmail.com

Ilustraciones: Paloma Gómez

 

I

(ella se come las uñas porque sabe que espera, si no lo supiera tampoco estaría aquí. no pasan las horas, no pasan y la silla cada vez la hunde más, es lógico, sentada en una imitación de cuero sensible al calor de un cuerpo nervioso. la muy perra sabe que no existe la posibilidad para ella, lo que no sabe es que siempre es al revés, el que menos espera)

ANIMALA: sírvame mozo un campari doble con limón de pica y viértalo sobre esta herida

MOZO: no hay campari, ¿puede ser otra cosa?

(animala se toma su tiempo, sus manos sudan y casi no puede leer el número escrito en la palma de su mano derecha o izquierda)

MOZO: ¿animala? ¿se encuentra bien?

ANIMALA: ¿tiene un lápiz?

MOZO: ¿a pasta?

ANIMALA:

MOZO: sólo rojo

ANIMALA: mejor

(mozo le extiende con suavidad aprendida el bic rojo, ella copia en su rodilla desnuda el número que se desdibuja en su mano)

MOZO: ¿no prefiere que le traiga un papel?

ANIMALA: no

(una melodía se deja escuchar por una ventana abierta, ella siente por su espalda el frío que le aprieta)

ANIMALA: un campari, dije

MOZO: y yo dije que no hay, ¿puede ser otra cosa?

ANIMALA: caipiroska

MOZO: ¿Qué?

ANIMALA: caipiroska

MOZO: Ah, caipiroska. Me temo que...

ANIMALA: ¿caipirinha, entonces?

MOZO: sólo un sour, eso sí,con limón de pica

ANIMALA: así lo quiero.

MOZO: así lo quiere

ANIMALA: no debería temerle a nada

MOZO: sin embargo no deja de tartamudear

ANIMALA: no tartamudeo

MOZO: sin embargo sus manos sudan y ya no le quedan uñas que comer

ANIMALA: miente

MOZO: si lo dice usted, animala

ANIMALA: ¿y usted mozo?

MOZO: yo ya pedí mi vodka naranja

(silencio total que envuelve armoniosamente la mirada de mozo y de animala)


II

(la tarde no se acaba nunca, ella reclama a su reloj pulsera y abraza la idea de viajar, a cualquier parte donde no existiera posibilidad alguna de un «hola, cómo te ha ido la vida», al sur, al norte, al este o al oeste, al norte está bien, pero muy al norte, tanto que no la reconozcan en las calles, quisiera ser la extranjera y burlar las leyes que no conoce, emborracharse en los bares y amanecer en la cama de un millonario, vestida por la seda de unas sábanas,  soltarse el pelo frente al tocador y envolverse con él, bajo el canto de una palmera, y usar perfumes caros, no, mejor que los perfumes es la ropa, la ropa cara, con clase, con clase total, sin hilo de barata, vestidos y sombreros de alas que se usan y se queman, hechos a la medida con botones y con)

MOZO: ¿animala? ¿va a servirse algo más?

ANIMALA:
diga lo que cuesta

MOZO:
esta tarde no tiene valor para usted, se la merece

(animala se seca con disimulo el sudor de la sien mientras los violines vuelven a tocar)

III

MOZO: esta tarde no tiene valor para usted, se la merece

ANIMALA:
de tanto esperar se me arrugaron los ojos

(animala ríe o llora)

MOZO: tendrá entonces que meterlos en crema

ANIMALA:
¿qué?

MOZO:
los ojos

ANIMALA:
????

MOZO:
en crema

ANIMALA:
ah

MOZO: para que se revierta

ANIMALA: sí, habrá tiempo para cada cosa luego

MOZO: ¿y qué va a hacer ahora?

ANIMALA: creo que es un buen momento para empezar a fumar

MOZO: si usted lo dice

ANIMALA: lo que sea, sin filtrar, por favor

MOZO: sugiero doble nicotina

ANIMALA: sí, traiga, mozo, lo más tóxico que encuentre


IIII

(mozo se retira el traje y lo dobla en cuatro. la sala está en el completo silencio que siempre rodea los subterráneos. no pretende grandes cosas, sólo terminar esa jornada sin novedades, salir a la calle y, porqué no, leer los títulos de los diarios, pero qué se puede hacer con un hijodeputa sin culpas, se sonríe y castiga el deseo de ayudarla, censurando a su imaginación que la ve en ropa interior, ella espera y los violines. secretamente raya todos los días el baño con diferentes letras y colores. siempre al terminarla, dejaba tatuada una frase, «la vida es barca, calderón del sueño» o «ni mentón ni ombligo», o algo como «ambos huelen a pescado». hoy sólo escribió con letra temblorosa«nada más que una mujer que espera», sin entender aún la insignificancia de su poética. ¿Y si se quedara para siempre ahí sumergido?)


IIIII

(animala suspira muy profundamente y queda inmersa en un absoluto hermetismo)


IIIIII

ANIMALA: no hay más, no hay más, se acabó todo, el amor, el pan, los domingos, desearía tener suficientes píldoras para dormir

MOZO: ¿cuántas necesita?

ANIMALA: no se meta en lo que no le importa, mozo

MOZO: ¿baila conmigo?

ANIMALA: mozo, basta

MOZO: ¿qué tiene de malo invitarla, animala, a despegarse de la silla?

(vuelven a escucharse los violines, esta vez tocan un bolero sin nombre)

MOZO: deje que sus pies sean los que soporten su cuerpo como todo ser humano

(animala se deja llevar ligera por el brazo de mozo, bailan hasta que amanece)

MOZO: deje que sus pies sean los que soporten su cuerpo como todo ser humano, animala

ANIMALA: ¿tiene un teléfono?

MOZO: sí, claro

(mozo acerca el teléfono del mesón. animala lee en voz baja el número telefónico que traspasó hace un rato a su rodilla y lo va marcando. espera y se escucha un «este número no existe». mozo guarda cosas en el otro lado de la sala)

FIN (telón)

 

 

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