Entrevista a Paco Zarzoso, fundador de Hongaresa de teatre:
«Las fronteras nos hacen soñar con personajes y situaciones misteriosas»

Paco Zarzoso exprés

Nació en Puerto de Sagunto, Valencia, en 1966. Fundó junto con Lluïsa Cunillé y Lola López la compañía Hongaresa de Teatre. Algunos textos que ha estrenado son los siguientes : El afilador de pianos, Intemperie (coescrito con Lluisa Cunillé) , Nocturnos, Valencia, Cocodrilo, Umbral, Ultramarinos, Mirador, Exilio, Vianants y Arbusht. Como autor ha recibido premios como el Marqués de Bradomín, el la SGAE, el Enrique Llovet, el Premio de la Crítica de Valencia o el Max Aub. Asimismo, ha impartido numerosos talleres de escritura teatral en España y América Latina. Trabaja como a utor, actor y director.

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ENTREVISTA A PACO ZARZOSO, FUNDADOR DE HONGARESA DE TEATRE

«Las fronteras nos hacen soñar con personajes y situaciones misteriosas»

 

Un título, Exilio, que sirvió de disparador de una obra. Puertas que se abren y que se cierran hasta adueñarse del espacio y convertirse en protagonistas. Mujeres que hacen su tesis doctoral sobre las lágrimas. La peculiar escritura teatral de un actor y director bien conocido en España y en América Latina como dramaturgo y como docente.

 

Alejandra Garrido Buzeta
alejandramelfi@yahoo.com

 

Además de ser actor y director, Paco Zarzoso (Puerto de Sagunto, 1966) es un prolífico autor dramático, con varios premios a sus espaldas, entre ellos el Marqués de Bradomín, el de la SGAE, el Enrique LLovet, el Premio de la Crítica de Valencia y el Max Aub. También es un reconocido docente teatral, que imparte cursos de dramaturgia en España y en América Latina.

Zarzoso tiene su manera de escribir. La suya es una escritura teatral muy reconocible: situaciones cotidianas que se transforman en discursos poéticos, espacios escénicos que se convierten en los protagonistas del conflicto, puertas que actúan como catalizadores de la acción o como fronteras entre lo público y lo privado. En su obra Exilio, cuatro personajes que habitan en una misma finca viven su particular soledad e intentan relacionarse a partir de ella.

UN TÍTULO COMO DETONADOR
Exilio: Separación de una persona de la tierra en que vive. Expatriación, generalmente por motivos políticos. Extrañamiento, desarraigo, destierro, expulsión, confinamiento, deportación.

¿Por qué llamaste exilio a la obra?
En esta ocasión, el título eligió a la obra. Los inicios de mis obras tienen diferentes disparadores. En Exilio, el título se convirtió en la  piedra que al caer al lago provocó diferentes ondas. Pensé que podría ser interesante crear un cruce de caminos entre cuatro exiliados muy distintos: una mujer que está haciendo una tesis doctoral sobre sus lágrimas, una inmigrante sin papeles, un viajero que regresa de un país exótico y un hombre que vive entre varias casas debido a sus complejas relaciones amorosas.

¿Por qué eliges una finca para desarrollar la trama?
Otro de los temas de esta obra, creo, es el exilio del hombre contemporáneo de la naturaleza y de la vida. Algunas de las fincas de las grandes urbes donde vivimos están más cerca de parecerse a nichos para vivos que hogares. Muchas veces las personas, obligadas a vivir en estos espacios, se exilian de la vida.

Uno de los personajes se refiere a los países en los que ha estado. ¿Esa descripción corresponde tu visión de algún lugar en particular?
Ricardo habla de un lugar alejado de las garras de la globalización. De un espacio donde la naturaleza y las personas que viven allí son auténticas. Me parece que ese lugar corresponde más a una recreación romántica que a un territorio real.

CUANDO EL ESPACIO SE CONVIERTE EN PROTAGONISTA
En un taller de escritura teatral tuyo, recuerdo que dijiste algo así: No escribiría lo que escribo si no viviera cerca del mar. También haces referencia a eso en un texto de Ultramarinos ¿Qué importancia tiene para ti el lugar dónde escribes?
En mi caso, la escritura está muy condicionada por la experiencia. Los espacios vividos en algunas ocasiones pasan a ser espacios dramáticos donde coloco a mis personajes. Durante mi niñez y mi adolescencia viví junto a una gran fábrica siderometalúrgica. Cuando tenía diecisiete años cerraron la fábrica y tardaron más de diez años en desmantelarla. Ese lugar que no dormía —funcionaba las 24 horas del día— y generaba ruidos, olores, imágenes, pasó a ser un espacio en ruinas. De repente, todas aquellas instalaciones gigantescas se habían callado para siempre. Incluso algunos búhos volaban por aquellas silenciosas naves. El espacio, inútil, se convirtió en un espacio mítico. Creo que mi obsesión por los personajes y los espacios inútiles vienen condicionados por esa experiencia.

En tus textos los espacios son casi tan protagónicos o más que los propios personajes; de hecho, condicionan su comportamiento. ¿Creas tus personajes a partir de su entorno?
Los espacios muchas veces son los catalizadores. Los que generan la acción dramática. La elección del espacio puede ser tan importante como la elección de los personajes. En muchas ocasiones el conflicto no está entre los personajes, sino entre estos y el espacio.

Supongo que has tenido la oportunidad de vivir en muchos lugares ¿por qué te has quedado en Puerto de Sagunto?
Yo también me hago muchas veces esa pregunta. En Exilio un personaje dice que algunas personas actúan como los perros, ya que son fieles a las personas, mientras que otras se comportan como gatos, fieles a los lugares… Quizá mi decisión de vivir en este lugar es poco gatuna y bastante perruna.

Has impartido talleres en distintos países: ¿escriben de manera distinta los que viven en un sitio u en otro?
Sí que parece que hay temas, maneras de utilizar el humor, que son más propios de unos lugares que de otros. Hace dos semanas estuve en un taller en Galicia y en casi todos los textos aparecía la muerte y un sentido del humor muy particular.

ATRACCIÓN Y ODIO POR LAS FRONTERAS
En tus textos es frecuente la presencia de puertas que se abren y se cierran y personajes solitarios detrás de estas puertas. ¿Por qué?
Las puertas, los umbrales, son fronteras entre los mundos privados y públicos. Entre los mundos visibles y los invisibles. Si colocas una puerta en el escenario, ya tienes instalado el misterio. En cualquier momento alguien puede entrar por allí y desordenar u ordenar todo lo establecido.

¿Cuál es tu opinión sobre las fronteras?
Me producen una cierta atracción y odio. La atracción viene de que son lugares de cruce y de mestizaje. Lugares que están en medio de ningún sitio. Las fronteras nos hacen soñar con personajes y situaciones misteriosas. Hace poco estuve en un paso fronterizo entre España y Portugal. A pesar de que el paso fronterizo estaba abierto, había algo en aquel lugar, hasta en su luz diría yo, que lo hacía especial. Y mi odio y mi repugnancia va dirigida a las fronteras que marcan los estados, para salvaguardar sus patrimonios económicos.

¿Qué opinas sobre la inmigración? ¿Tiene alguna influencia en lo que escribes?
Apenas he escrito sobre este tema porque me produce mucho respeto escribir sobre cuestiones que desconozco. En Exilio, sí que me atreví a mostrar a esta Beatriz, inmigrante sin papeles, que vive oculta en esta finca sobreviviendo gracias a la prostitución. Supongo que la inmigración deja al descubierto la vergüenza entre mundos con economías tan desiguales.

 

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