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Acerca de los comienzos

Federico Jeanmaire

 

 

I : el lugar

Sentarse a escribir.

En un rincón medio triangular, o trapezoidal, mejor, de mi departamento del barrio del Balvanera, he colocado mi escritorio. Un escritorio de madera, antiguo, repleto de cajones, muy hermoso, pero a todas luces desproporcionado respecto de lo pequeño del departamento en su conjunto. Al lado del escritorio hay un sillón hamaca, también antiguo, todavía más desproporcionado si se quiere, buena parte de mis libros cubriendo las paredes aledañas, y la computadora, una de esas chiquititas que se pueden llevar a todas partes.

Así es el lugar en el que me siento, todos los días, muchas horas, a escribir.

Y así ha tratado de ser, siempre, los innumerables sitios en donde me he sentado a escribir con anterioridad: el lugar o los lugares más simpáticos y acogedores de cada departamento por el que he pasado. Un lugar que no me expulse, en el que me sienta muy cómodo, feliz; que me llame a ocuparlo y, una vez que lo he ocupado, no me deje salir de ahí por nada del mundo.


(...)


II : abrir fuego

Y un último dato.

Siempre trabajo muchísimo las primeras oraciones. Días enteros. Semanas. Y en algunos casos, como por ejemplo en La patria, la novela que acabo de terminar, he necesitado trabajarla durante meses.

Necesito contundentes, esas primeras oraciones.

Precisas.

Exactas.

Que me marquen un camino o un listón muy alto que haga que en adelante ya no pueda bajarme de allí.

Las busco hasta el cansancio. Las llevo y las traigo. Las doy vuelta. Las tacho y las vuelvo a escribir. Sin ningún apuro y sin ninguna ansiedad. Sé que, si puedo conseguir esas primeras oraciones que busco, lo que vendrá inmediatamente después será más fácil. Bastante más fácil. Y también sé qué, si las encuentro, también habré encontrado la novela que andaba buscando o, al menos, andaré muy cerca de encontrarla y no tendré ganas, por ningún motivo, de salir de mi rincón triangular o trapezoidal preferido.

Así pasó con Mitre.

Salí de ella recién para abril o mayo del noventa y ocho, más de un año y medio después de aquella primera mañana primordial.

*

Cómo se empieza a escribir una narración, VV AA.
(Martín Kohan, Federico Jeanmaire, Miguel Vitagliano y Ángela Pradelli.)
Libros del Rojas, Universidad de Buenos Aires.
Buenos Aires, 2006.

El fragmento pertenece al ensayo Acerca de los comienzos, de Federico Jeanmaire.

*

 

 

 

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