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foto: edmundo r. heredia

Entrevista a Anahí Lazzaroni

Cuando convinimos en que serías objeto de las preguntas de teína y te pedí que me alcanzases los poemas que considerases oportunos para complementar la lectura de Bonus Track y de los poemas que hemos ido cambiando desde hace unos años gracias a nuestros casilleros electrónicos, decidiste enviarme dos poemarios adicionales, El poema se va sin saludarnos y Dibujos. Si uno mira la solapa de Bonus Track encuentra que tienes otros muchos títulos editados. ¿A qué se debe esta elección?

No son tantos, los que quedaron en el tintero: Viernes de Acrílico, Liberen a la libélula, ambos de poemas, y En esta ciudad se escribirá una novela, texto experimental en prosa que parece escrito por una verdadera demente. Ya no me gusta ninguno de lo tres y estoy arrepentida de no haber esperado unos años más antes de publicar. Supongo que eso pasa. Te envié los que creo aceptables.

Dibujos (1988, ediciones Revista Aldea), El poema se va sin saludarnos (1994, ediciones Último Reino) y Bonus Track (1999, ediciones Último Reino). ¿Son suficientes datos esos tres puntos para definir el plano en que se mueve la escritura de Anahí Lazzaroni? (perdón por el recurso matemático)

Me parece que sí, sobre todo si se lee Bonus Track, que me parece mi mejor libro hasta ahora o el más maduro. Aunque creo que en un volumen de poesías el cómo se arma ese libro es algo fundamental. Para mí es como ir encontrando las pistas para ir armando un rompecabezas.

Aunque muchos de tus poemas se caracterizan por ser breves y reflejan la búsqueda de una arquitectura mínima (pero exuberante), quizá sea Dibujos el poemario donde esto se puede apreciar de una manera más acusada; se diría que cada poema asoma de manera tímida y que la hoja en blanco no soporta más peso que el de las pocas palabras que tu lapicera le concede casi a cada poema. ¿Tan pesadas eran entonces las palabras y tanta la necesidad de concreción (ahora tus poemas suelen ser más extensos)?

Tal vez esa brevedad en la parte formal se deba a mi acercamiento al haiku. Hace varios años leí un estudio de Octavio Paz sobre poesía japonesa y quedé deslumbrada. Por otra parte siempre tuve poder de síntesis, demasiado para mi gusto. Cuando estoy ante un grupo de personas me resulta más fácil hacer alguna acotación de tanto en tanto que conversar como Dios manda. Por teléfono sí hablo mucho, me siento más liberada. De todos modos las palabras me resultan placenteras, luminosas e interesantes hasta la obsesión.

En Dibujos se apuntan una serie de motivos que serán luego recurrentes en otros poemas tuyos. Enumero unos cuantos (y me olvido otros):

· el existencialismo del escritor y la hoja en blanco.

· la metafísica de la poesía y del arte poética (qué es y qué no es y cómo debe y no debe escribir uno).

· el doloroso dilema estético hombre - mundo (con preguntas como ¿Qué es el mundo?)

· el dolor físico de esos tus huesos tan necesitados de cuidados (cuidadosos).

· la vida y su ciudad (Ushuaia, la ciudad más austral del mundo).

¿Qué añadimos, quitamos, matizamos...? ¿Son esas las principales preocupaciones que te invitan a la escritura?

Sospecho que esos son los temas que rondan en mi escritura. Ushuaia ha aparecido con mayor frecuencia a partir de estos últimos tiempos. El dolor físico en cambio creo que no está muy marcado, a veces me parece que podría trabajar más esa línea y ver qué pasa. La imposibilidad de escribir aparece porque no soy para nada prolífica y eso me molesta, me atemoriza. Este año escribí sólo cinco textos, deseché dos, quedaron tres. Creo que olvidaste la aparición esporádica de textos sobre ángeles; no sé por qué aparecen ni qué significan esos seres alados. Durante mi adolescencia leí mucho a Rilke, quizás el culpable sea el delicado Rainer.

Enunciado II

Las alegrías son caballos veloces:
alados corceles
y efímeros.

[Extraído de Dibujos]

Me atrevo a decir que un porcentaje estimable de tu escritura nace o deriva del dolor (físico y no físico); sin embargo, al leer cualquiera de tus poemarios de un tirón, por efímeros y veloces que sean los corceles de la alegría, uno siempre obtiene una sensación de equilibrio, de melancolía agradable, de hondura y madurez en la mirada sobre cuanto te rodea, y que haces visible mediante poemas que hieren y cicatrizan a partes iguales. ¿Consideras la escritura como algo terapéutico, como algo capaz de dar claves con que equilibrar los platos de esa difícil balanza que es la vida de cada uno?

Si, algo terapéutico sobre todo para personas de nuestra calaña, para aquellos que por una razón u otra miramos el mundo con cierta distancia y mayor sensibilidad. Escribo para sentirme mejor conmigo misma y porque hacerlo me produce un placer inmenso. Como ya lo dijo Borges, siempre se escribe desde la desdicha, comparto esa opinión.

Ocasiones

Bordear el delirio
desentumece
la realidad.

[Extraído de Dibujos]

Aquí podríamos tender un puente con algunos de los poemas que aparecen en El poema se va sin saludarnos, y que hablan sobre los tiempos posmodernos. ¿Es para ti la modernidad sinónimo de pérdida de esa intensidad por la que tú abogas y a la que invocas a través de Zeus o de Calíope en algunos de tus poemas? ¿Hay poco delirio en la poesía que se hace ahora?

No, para nada, creo que en esta época se puede vivir con intensidad.

Ignoro si te referís a poetas muy jóvenes, a lo que está escribiendo una generación de "escribidores" determinada o estás hablando en general. Para poder contestarte con exactitud debería poseer un conocimiento de la literatura hispanoamericana que, por desgracia, no tengo.

En Argentina hasta hace un par de años vivió y escribió Francisco Madariaga, un poeta que hacía un surrealismo lindante con el estilo gauchesco de un altísimo nivel. También están Dolores Etchecopar y Manuel Lozano. Y debe de haber muchos otros que no leí o que ahora no recuerdo.

 

Indicios cabales

Que las palabras me rodeen
como una serpiente furiosa,
que me maten,
que me derriben,
que me masacren
con sus grandes lenguas de fuego.
Que me callen

[El poema se va sin saludarnos, 1999]

No pocos de tus poemas están dedicados a las palabras, al misterio que las envuelve hasta que se hacen poema. ¿Por qué tanta preocupación? ¿Tanto ruido hacen y no te dejan dormir?

Me fascinan, me entusiasman, me llevan al éxtasis, aunque suene un poco exagerado. No sé cómo explicarlo mejor, siento lo que siente cualquiera que haya decidido que escribir es su vocación

Algunas cosas necesarias para la escritura de un poema

La precisión de un relojero.
El vuelo del águila.
La delicadeza de un insecto.
La zozobra de un loco.
Pluma o lápiz.

[Bonus Track, 1999]

No sólo en este, sino en bastantes poemas se aprecia, ya sea de manera implícita o explícita, una búsqueda por definir una arte poética, un criterio que defina para ti qué es y qué no es poema (o poesía). ¿Encontraste ya el canon? ¿Es en ese escribir sobre cómo se escribe donde vas encontrando pistas (de aterrizaje) para las letras en ciernes?

No estoy buscando un canon: es solo que mi vieja desesperación se agiganta en las épocas de sequía literaria. Me encantaría poder escribir todo el tiempo.

¿Qué dieta sigues para mantenerte en forma, literariamente hablando? ¿Mucha poesía, bastante novela, algo de filosofía, una pizca de teatro, cine a espuertas, asistencia a insoportables conferencias y soporíferas lecturas de poemas...?

Leo muchísima literatura y temas aledaños: historia, sociología, psicoanálisis, antropología. Al cine y al teatro ya no voy porque puedo caminar muy, muy poco. Suplanto esa falta viendo vídeos y las buenas películas que pasan en los canales de cable. En este país, por suerte, las películas son subtituladas. Me encantan la música y la pintura, para la primera acudo a los cd´s, para la segunda tengo algunos libros y, sobre todo, Internet, que me da la maravillosa posibilidad de ver cuadros de todas las épocas en cualquier momento. A otros eventos culturales asistía sobre todo en Buenos Aires; ahora, con la dificultad para desplazarme cuando viajo, me limito a reuniones privadas. Mis amigos son todos intelectuales o artistas. Mi vida social transcurre en "la Reina del Plata", en Ushuaia casi ni salgo de mi casa.

No hace mucho salió la edición electrónica de Bonus Track en la editorial digital Nostromo. ¿Qué esperanzas tienes depositadas en este tipo de proyectos fuera de los cauces ordinarios de distribución?

Carezco de esperanzas en cuanto a lo comercial. Acepté la propuesta de Daniel Mourelle más por amistad que por tener alguna expectativa puntual sobre el tema. Me refiero a que la red de redes es un vehículo maravilloso para difundir libros de poemas, pero no a nivel comercial, por lo menos en Argentina y otros países de Latinoamérica.

Tan lejos de Buenos Aires, tan austral en Ushuaia... Imagino que no llevas precisamente una vida literaria al uso, asistiendo a cualquier evento que se ponga a tiro. ¿Qué tal lo llevas? ¿Es útil Internet para combatir el aislamiento? ¿Vives enganchada al ordenador y el cable telefónico?

Vivo enganchadísima a Internet y antes de su aparición me llegaban cuentas telefónicas exorbitantes. De todos modos lo que más hago y más placer me da es leer: me mantengo informada de lo que pasa allá por medio de los diarios, publicaciones electrónicas, comentarios e invitaciones que me llegan por e-mail.

¿Qué libros te has comprado recientemente y crees que merece la pena recomendar? ¿Hay algún escritor del que te hayas comprado y leído todo o casi todo lo que haya publicado?

Preferiría decir casi todo más que todo, porque ya sabemos que las viudas tristes, los editores codiciosos, y, a veces, hasta algún amante que hasta ese momento se mantenía oculto, suelen confabularse para seguir publicando obras inéditas pase lo que pase aunque esos escritos rescatados de vaya a saber uno dónde no siempre tengan un alto valor literario ni signifiquen mucho dentro de la obra de un autor. Leí y tengo casi todo de Borges, Cortázar, Silvina Ocampo, César Aira, Héctor Tizón, Marguerite Yourcenar, Elías Cannetti (este de paso te lo recomiendo) Paul Auster, Francisco Madariaga, Alejandra Pizarnik, Marcelo Pichón Riviere, Hugo Padeletti, Arturo Carrera, Edgar Bayley, Fernando Pessoa, Eugenio Montale, Giusseppe Ungaretti. Es difícil porque no he nombrado a algunos que me encantan y tienen una obra breve como Homero y el argentino José Bianco.

Sé que me quedan un montón sin nombrar, y muchos poetas que conozco se ofenderán por no haber sido nombrados.

De lo que recorrí este año me gustaron: Los anillos de Saturno, W. G. Sebald, Un etnólogo en el metro, Marc Augé, El diario de un genio, Salvador Dalí; Un psicoanalista en el diván, Juan David Nasio; Las notas de cocina de Leonardo da Vinci.

En la sección de poemas incluimos algunos que son inéditos. Bonus Track, tu último libro publicado, es de 1999. ¿Queda mucho para volver a enviar a la imprenta nuevos poemas y editar libro?

Estoy trabajando en un libro nuevo. Mi idea es publicarlo tal vez dentro de un par de años

Por las noticias que nos llegan, en el panorama literario argentino actual, comercial o underground, circulan un buen número de nombres por aquellas latitudes. Rescate aquellos que le parezcan dignos de mención y de desesperados intentos de localización ya sea a través de Internet, librerías especializadas, etc.

Las Obras completas de Alfredo Veiravé, El silencio de los poetas, Sara Cohen, Editorial Biblos. De lo que me llegó por correo "antiguo" El enigma de un pájaro exiliado", Marizel Estonllo, editorial La Bohemia. Editaron muchísimo. Todavía me queda bastante por comprar y leer.

Esta va de manera interesada. Codirigiste en su día (1986-1994) una revista que se llamaba Aldea (de la que nada sé, por cierto). Como muy bien sabes, teína es un invento reciente contra el aburrimiento de quienes la hacemos, y estamos ávidos por escuchar a las voces de la experiencia: ¿Qué sacaste tú en claro de esa época revistera? ¿Qué alcance crees tú que puede tener una revista digital frente a las de papel?

Lo que rescato de "Aldea", que era una revista editada en papel, es lo que fui aprendiendo de varios de los entrevistados: que las personas cuanto mayor nivel tienen más generosas son. En cambio es muy engorroso trabajar con aficionados o con mediocres porque de cualquier cosa arman un alboroto terrible. Las personas excepcionales te aligeran la tarea y si se te escapa un error no te hacen sentir que sos un desastre o alguien peligroso para la humanidad.

Según tengo entendido, “Aldea” no era estrictamente literaria, ¿no? ¿Puedes contarnos cuáles eran las pretensiones (ilusiones) de aquella revista?

Sí, era una revista donde publicábamos textos sobre historia de Tierra del Fuego y temas afines como sociología, antropología, geografía etc., siempre vinculados a Ushuaia y a la isla. También aparecían muchos reportajes hechos a los autores de algunos de los artículos o que habían escrito libros al respecto. En realidad incluíamos muy poca literatura porque ni a nuestros lectores ni a quienes pagaban la publicidad les interesaba mucho. Fui una especie de paria durante unos siete años.

¿Hay realmente un público objetivo al que dirigirse que justifique el amplio espectro de iniciativas literarias digitales, sean editoriales, librerías, revistas, foros, listas de correo, etc., que se da actualmente en la red?

 No sé, supongo que esa proliferación de publicaciones en la red de redes se debe mucho a una cuestión económica y a la comodidad, a que te puedan leer en todo el mundo o inclusive poder publicar sin ser un autor/a consagrados y sin pasar por el filtro de las editoriales comerciales. Pero también da la posibilidad a que cualquiera publique aunque no tenga el rigor ni el talento necesarios.

Proyectos futuros: además de sobrevivir, tal y como está Argentina hoy día, ¿qué planes literarios tienes para el 2003?

Leer y leer, y tratar de escribir buenos poemas.

¿Se te ocurre algo que nos hayamos dejado sin hablar y que te gustaría mencionar?

Por ahora no.


marzo de 2003