Editorial

Por Rubén A. Arribas
tiempohuella@yahoo.es

Poco a poco, este proyecto se consolida y deja de ser una ilusión: son más de 38.000 los lectores de nuestros dos primeros números. Ojalá este dato signifique que teína se ha convertido en un lugar apto para el trueque cultural dentro de la Red y que despierta interés entre quienes nos visitan. Trabajamos duro para ello.

Comprobarán que llegamos al kiosco con mayor antelación que las dos veces anteriores y que la revista ha cambiado. Conscientes de los errores cometidos, hemos aprobado una batería de medidas —no sabemos si impopulares—, a fin de mejorar el contenido y acortar la periodicidad con que nos pueden leer.

Si en nuestros inicios fuimos presa fácil de la entusiasta inexperiencia y dimos rienda suelta a cuanto nos inquietaba, ahora nuestro objetivo es ofrecerles una revista más coherente, compacta y fácil de leer. Declaramos el estado de crisis de lo publicado hasta el momento y emprendimos una labor de poda que terminó con secciones enteras y redujo o replanteó otras.

Esperamos que la calidad del producto final sea mejor. En cualquier caso, recuerden que este artefacto funciona a pulmón y sobrevive gracias a la ingenuidad de sus integrantes, sin beneficio al cual el Ministerio de Hacienda pueda hincar el diente. Hablando de objetivos: pretendemos que teína sea una revista interactiva y que sus integrantes sean accesibles para los lectores. Quien lo desee, por favor no dude en escribirnos para criticar, comentar, sugerir, invitar, matizar... Estaremos encantados de dar cumplida réplica.

Por las dudas: ante todo, publicar esta revista nos divierte. Hemos dado varios pasos destinados a abrir canales de comunicación con nuestros lectores. En el nº 2 incorporamos el foro, donde esperamos debatir cualquier tema tratado en la revista u otros de interés para quienes nos visiten. Hasta la fecha lo tuvimos a modo de prueba; ahora esperamos su arranque definitivo y que corran ríos de tinta. Nuestro dossier sobre el multiculturalismo será una buena piedra de toque para ello. Les animamos a darse una vuelta por allí.

También dimos el pistoletazo de salida a nuestra lista de correo electrónico. Quienes se anoten, podrán disfrutar de información complementaria a la aparecida en la revista, de noticias que acontezcan entre número y número y de algún imprevisto que inventemos sobre la marcha.

Son ya más de 150 los suscritos al fenómeno teínico... Ésta es una buena ocasión para agradecer a nuestros adeptos su paciencia en estos primeros meses de correrías, ya que hemos tardado un poco de tiempo en dar señales de vida. En diciembre pusimos a su disposición nuestra primera golosina: la entrevista que Juan Pablo y Lucio realizaron a Olivier Roy sobre el 11- S.

Por último, a la vista de algunos mensajes recibidos, conviene aclarar que teína posee residencia oficial en Valencia y delegación en Buenos Aires. Somos un híbrido cultural entre españoles y argentinos. Algunos de nosotros vivimos a muchos kilómetros de nuestra tierra natal (de hecho hay correntinos que viven en Valencia y un alcarreño que hace lo propio en Buenos Aires). Esta situación es inseparable a nuestra vivencia diaria; por ello procuramos que dicha heterogeneidad salga a flote y tratamos de compartir y aportar nuestra experiencia —pese a los gobiernos y sus leyes de inmigración.

España, culturalmente, vive de espaldas a cuanto sucede en Argentina y por extensión en Iberoamérica. El intercambio transoceánico es mínimo, si se compara con la atención prestada a cuanto procede de Estados Unidos o del resto de Europa. A pesar de nuestro obstinado desprecio, en Latinoamérica reina una —incomprensible— visión romántica y anacrónica sobre el poder cultural de la vieja Europa. Como las desgracias no vienen solas, también impera la sobrevaloración de un espejismo llamado Estado del Bienestar, que ya hace tiempo se convirtió en un parámetro macroeconómico al margen de la humanidad de quienes lo sostienen.

Con modestia pero con ganas, nos proponemos acortar las distancias geográficas (casi diez mil kilómetros) entre la península y el cono sur. Dennos un poco de tiempo y sepan que estamos en ello. Eso sí, no digan que no avisamos: queremos mostrarles que hay un continente humano aún por explorar. ¿Será que nos importa poco ese sambenito de ser el norte de África?